Las lágrimas recorren su rostro mientras espera algún tipo
de respuesta. Ella no sabe ya que hacer cree que cometió un error. El error de
decir la verdad, de decir lo que le estaba pasando. No sabía que era; furia,
dolor, decepción, hartazgo… Solo sabía que quería y necesitaba solucionarlo por
el bien de todos los presentes. Lo peor es que todo esto acababa de empezar y
le quedaba un largo camino por recorrer.
Aunque ustedes sean mis mejores amigas y las capaces de
plasmar mis sentimientos jamás me van a alcanzar chicas, para explicar lo que
siento.
Una magia que nos rodea constantemente, química, aventura y
cariño, todo junto. Se desarrolla poco a
poco en nuestros corazones, en nuestra mente.
"Cansado
después de trabajar, agotadora reunión con el jefe. Llega fastidiado pero ahí
está ella. Inmaculada, como siempre, terminando de servir la cena a la luz de
las velas. Toda una velada, para terminar la cena y el postre espera. Levantada
ya está la mesa cuando vio algo que llamó su atención. Se agachó y lo tomó del
suelo. Un... ¿pétalo de rosa? Fue entonces cuando ella lo llamó y el recorrió
el pasillo. Y ahí estaba ella de nuevo, inmaculada. Esperándolo una vez más."
¿Miedo de que esto se acabe alguna vez? Muchísimo. Admitamos
que lo elegí. Que lo acepté y lo voy a hacer sea cual sea su pasado. Son
valijas, valijas con las que cada uno de nosotros cargamos durante toda nuestra
vida, son las consecuencias de nuestros actos.
Esta vez a quien las palabras y los pensamientos se le
atropellan uno tras el otro es a mí, sepan disculpar si los mareo mucho
queridos lectores.
Simplemente no comprendo, quién puede ser tan vil como para
llenar de ilusiones un corazón, usarlo, lastimarlo. No comprendo qué le ven de
divertido al simple hecho de ver sufrir al otro. No comprendo quien no entiende
lo que es QUERER. Pobre es el que no
sabe entender eso, comprenderlo y responsabilizarse de cuanto valor tienen esas
palabras, que tiene que ser puro y eterno ese sentimiento.
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