1 de mayo de 2012


Las lágrimas recorren su rostro mientras espera algún tipo de respuesta. Ella no sabe ya que hacer cree que cometió un error. El error de decir la verdad, de decir lo que le estaba pasando. No sabía que era; furia, dolor, decepción, hartazgo… Solo sabía que quería y necesitaba solucionarlo por el bien de todos los presentes. Lo peor es que todo esto acababa de empezar y le quedaba un largo camino por recorrer.
Aunque ustedes sean mis mejores amigas y las capaces de plasmar mis sentimientos jamás me van a alcanzar chicas, para explicar lo que siento.
Una magia que nos rodea constantemente, química, aventura y cariño,  todo junto. Se desarrolla poco a poco en nuestros corazones, en nuestra mente.

"Cansado después de trabajar, agotadora reunión con el jefe. Llega fastidiado pero ahí está ella. Inmaculada, como siempre, terminando de servir la cena a la luz de las velas. Toda una velada, para terminar la cena y el postre espera. Levantada ya está la mesa cuando vio algo que llamó su atención. Se agachó y lo tomó del suelo. Un... ¿pétalo de rosa? Fue entonces cuando ella lo llamó y el recorrió el pasillo. Y ahí estaba ella de nuevo, inmaculada. Esperándolo una vez más."

¿Miedo de que esto se acabe alguna vez? Muchísimo. Admitamos que lo elegí. Que lo acepté y lo voy a hacer sea cual sea su pasado. Son valijas, valijas con las que cada uno de nosotros cargamos durante toda nuestra vida, son las consecuencias de nuestros actos.
Esta vez a quien las palabras y los pensamientos se le atropellan uno tras el otro es a mí, sepan disculpar si los mareo mucho queridos lectores.
Simplemente no comprendo, quién puede ser tan vil como para llenar de ilusiones un corazón, usarlo, lastimarlo. No comprendo qué le ven de divertido al simple hecho de ver sufrir al otro. No comprendo quien no entiende lo que es QUERER. Pobre es el que no sabe entender eso, comprenderlo y responsabilizarse de cuanto valor tienen esas palabras, que tiene que ser puro y eterno ese sentimiento.

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